Colegios y sindicatos médicos aplauden la decisión del CPME de no aceptar la amplación del horario laboral

·  En la reunión del Comité Permanene de Médicos Europeos, celebrada este fin de semana en Gotemburgo, 21 delegaciones apoyaron (4 se abstuvieron) la moción presentada por la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), a la que pertenece CESM

La propuesta de la Unión Europea de que los médicos tengan el nada grato privilegio de ser los únicos profesionales a quienes se les pueda obligar a trabajar más de 48 horas a la semana y a continuar en su puesto laboral tras un día de guardia, se ha encontrado con el primer gran escollo en el camino.

Según explicaron ayer en rueda de prensa conjunta el presidente de la OMC, Dr. Guillermo Sierra, y el secretario general de CESM, Dr. Carlos Amaya, el Comité Permanente de Médicos de Médicos Europeos (CPME) --en el que están representados los colegios u ‘órdenes’ médicas de los 25 países comunitarios--, ha decidido informar negativamente sobre ello en la reunión que ha mantenido este fin de semana en Gotemburgo (Suecia), y lo ha hecho de forma contundente: 21 votos y sólo cuatro abstenciones.

La asamblea del CPME aceptó con esa rotundidad la MOCIÓN que previamente le había elevado la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS) --organización asociada al CPME y a la que pertenece la CESM desde 1994--, al comprender que, en efecto, las modificaciones propuestas por la Comisión Europea, en el sentido de no contabilizar como trabajo los periodos de ‘inactividad’ dentro de la guardia y de no garantizar el descanso tras las guardias, entrañan una clara discriminación contra los médicos y ponen además en riesgo la calidad asistencial, toda vez que un médico agotado no esté en las mejores condiciones para atender a sus pacientes.

Queda así de manifiesto el rechazo de toda la profesión contra una polémica iniciativa que trascendió a mediados del pasado mes de septiembre y que, quienes concocen su génesis, la atribuyen a las presiones realizadas por países como el Reino Unido, Alemania o la misma España, además de a las ejercidas por grupos de presión relacionados con las estructuras gerenciales de los sistemas públicos de salud europeos.

Esfuerzo de adaptación

El objetivo de tales presiones consiste en evitar el esfuerzo de adaptación que implica el cumplimiento de la Directiva 93/104, en la que se estableció para los médicos un período máximo laboral de 48 horas semanales con el fin de preservar su salud y de garantizar también los mejores niveles de calidad en la atención a los pacientes.

En esa directiva (modificada por otra posterior, la 2003/88, cuya principal novedad es que ampara también a los médicos en formación, y ratificada por dos sentencias del Tribunal de la UE en 2000 y 2003) se daba también un margen de 7 años para que cada nación miembro de la UE introdujera en sus respectivos ámbitos los cambios necesarios, antes de ‘trasponerla’ a sus legislaciones’, pero ese tiempo de transición pasó y en países como España, que han hecho poco o nada por adaptarse a la nueva norma, ha surgido ahora la tentación de cambiar las reglas de juego, que es en lo que en realidad estamos ahora. La razón argüida para ello es que poner el límite en 48 horas semanales obliga a contratar a decenas de miles de médicos, lo que no cuadra con las estrécheles económicas que aprietan la cintura de los servicios sanitarios europeos.

Sin lógica

Tanto el presidente de la OMC como el secretario general de CESM, explicaron a los medios de comunicación que los cambios que se desea introducir en la normativa ahora vigente son básicamente dos: por un lado, impedir el derecho del médico al descanso tras una jornada de guardia, y, por otro, considerar como ‘tiempo inactivo’ --y por tanto no computable a efectos de jornada laboral-- los periodos en que el médico está disponible en el centro de trabajo pero sin realizar labor asistencial... “Lo cual carece por completo de lógica, porque la labor asistencial del médico --señaló el Dr. Amaya-- no se traduce sólo en atender directamente al paciente, sino en toda una serie de actos anteriores y posteriores (estudios de historias clínicas y análisis, valoración de las pautas a seguir, control de la evolución del enfermo mientras permanece ingresado...), sin las cuales no es entendible la práctica médica”.

miércoles, 17 de noviembre de 2004.

Publicado por: CESM