Otra alerta sobre el futuro: los médicos menores de 31 años, los que más utilizan el PAIME
Un dato llamativo que sirve para lanzar un nuevo mensaje de alerta sobre el futuro de la profesión.
Así se ha puesto de manifiesto en la presentación hoy en Alicante del informe de actividades con motivo del XI Congreso Nacional y II Encuentro Internacional del PAIME, y cuyas conclusiones subrayan la robustez y eficacia de este recurso sanitario único en España, concebido para garantizar la buena praxis médica y, en última instancia, la seguridad del paciente.
Los problemas de salud mental son una realidad en todas las profesiones que lógicamente también afecta a los médicos. El Programa de Atención Integral al Médico Enfermo nació en 1998 para acompañar a los facultativos y darles apoyo durante su tratamiento y recuperación. Desde entonces ha servido para atender a 10.001 facultativos.
El balance de actuaciones correspondientes al periodo 2023-2024 refleja un aumento del 13% en los nuevos casos que acceden al programa con respecto al periodo anterior, confirmando un incremento paulatino y acentuado desde la pandemia por covid-19.
Cataluña, Madrid y Andalucía son las comunidades que registran el mayor número de casos, algo esperado dado que son las que cuentan también con mayor número de colegiados, y a ellas se suma el País Vasco, comunidad que en este caso sí cuenta con menos colegiados, por ejemplo, que la Comunidad Valenciana y con un número similar a Galicia, pero aporta un importante número de casos al PAIME.
Por edad, una vez corregido el coeficiente de colegiación, llama la atención que los menores de 31 años, es decir, los más jóvenes son los que más solicitan participar en este programa, algo que “nos aporta un signo de alerta porque ellos son el futuro de la medicina”, ha señalado Isabel Moya, coordinadora nacional del programa.
Claves de la desafección
A la hora de interpretar este dato, Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial, señala que tres claves fundamentales explican la desafección en la profesión médica y que están relacionadas con las condiciones laborales, la falta de tiempo para desarrollar formación continuada y el modelo retributivo basado en complementos fundamentalmente por realización de guardias.
Este modelo pasa factura, sobre todo, a los más jóvenes, según ha reflexionado Cobo, que tienen menos tiempo para formación continuada y esta situación puede provocarles más inseguridad. Además, la precariedad laboral les dificulta desarrollar su proyecto de vida y el marco retributivo les obliga a realizar un elevado número de guardias para llegar a un volumen de ingresos salariales.
Incremento de los contratos terapéuticos
Uno de los datos más destacados del informe es el incremento de un 20% de los contratos terapéuticos, una herramienta clave para acompañar a los profesionales en situaciones de especial complejidad. En los dos últimos años analizados 2023 y 2024, se han formalizado 405 nuevos contratos que se aplican a médicos cuyo estado requiere un seguimiento más estrecho para garantizar tanto su recuperación como la seguridad en la práctica clínica.
Actualmente, 533 profesionales mantienen un contrato terapéutico activo, la cifra más alta desde la puesta en marcha del programa en 1998. Para la coordinadora nacional del programa, el incremento de profesionales atendidos “refleja la creciente complejidad de los casos y una mayor sensibilidad por parte de la red PAIME para acompañar al médico enfermo y garantizar su buena praxis. Las cifras indican su creciente conocimiento y aceptación entre la comunidad médica”.
Las cifras de actuación muestran la eficiencia y valía del programa, según ha explicado Isabel Moya, con un muy alto porcentaje de altas y recuperaciones. Según los datos del último informe el 71% de los médicos recibe la alta terapéutica directamente y un 28% un alta administrativa.
Mujer, menor de 50 años y del sistema público: el perfil más frecuente
El informe también describe el perfil medio del profesional que solicita ayuda a la Fundación para la Protección Social que desarrolla el PAIME. Se trata de mujeres (67%), menores de 50 años, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, integrada en el sistema público y procedente de ámbitos urbanos. El perfil no varía respecto a ediciones anteriores del informe.
Los trastornos mentales continúan siendo el principal motivo de consulta, representando el 84,9% de los casos. Paralelamente, aunque el porcentaje es pequeño se observa un aumento de las adicciones, especialmente al consumo de benzodiacepinas, cannabis y cocaína.
El PAIME ofrece, además de atención ambulatoria y hospitalaria especializada, un mecanismo de protección para el propio sistema sanitario: garantiza que los médicos puedan recibir ayuda segura, confidencial y orientada a recuperar su plena capacidad profesional, según ha recalcado Isabel Moya.
El Paime invierte cada año más 2,5 millones de euros anuales. Una cifra que incluye consultas, ingresos, seguimiento, derivaciones y atención integral. La Fundación para la Protección Social de la OMC aporta 400.000 euros para cubrir una cuarta parte del coste de los ingresos hospitalarios, “una inversión importante de gran eficacia frente al coste humano, profesional y asistencial que supondría la pérdida de profesionales de su ejercicio activo o comprometer la seguridad del paciente”, según valoran desde la Organización Médica Colegial.
Isabel Moya ha destacado que “se debe de seguir avanzando en el cuidado de los profesionales porque repercute directamente en la calidad de la sanidad. Para ello es imprescindible reforzar la red de atención ante el aumento de casos complejos; impulsar la detección precoz y la voluntariedad para acudir al PAIME e integrar el programa en las políticas de salud laboral del Sistema Nacional de Salud”.




