“De medicina, religión y fútbol todo el mundo opina”.
Por eso tienen cabida artículos como el publicado la semana pasada en el medio “Última hora” por Joan Miquel Perpinyá titulado “Son pacientes, no peligrosos atracadores”, donde el periodista pone de manifiesto que en Baleares hubo 840 agresiones a sanitarios en 2024 de las cuales “en su mayoría insultos y solo 5% con violencia física” y aclara “pocos me parecen la verdad”, alegando que el tiempo de espera de los pacientes para recibir asistencia médica “es una agresión” para el paciente por lo que la violencia física o verbal al sanitario estaría justificada en “defensa propia”.
O tertulias como la acontecida en el programa “Y Ahora Sonsoles” de antena 3, donde el periodista Benjamín López Hernández opina ante la falta de sustituciones de médicos (en un sistema que trabaja ya bajo mínimos) que “los médicos tendrán que exigir que les cubran y si no en un momento dado plantearse quedarse sin vacaciones y fines de semana, porque lo primero son los pacientes y tienen un juramento hipocrático y una responsabilidad”.
Desde SIMEG queremos mostrar nuestra contrariedad y repulsa a este tipo de opiniones que no son sino la consecuencia nefasta de un modelo de gestión sanitaria puramente economicista adoptada por nuestro gobierno central y el resto de CCAA, cuyo principal objetivo es la desmedicalización de las plantillas profesionales del que fuera “joya de la corona” de todos los gobiernos que han ido desfilando por nuestro país, ya sea en el ámbito estatal o autonómico: el Sistema Público Nacional de Salud. Con este modelo de gestión sanitaria no solo se culpabiliza de la precariedad del sistema sanitario público al médico, sino que lo deshumaniza para reducirlo a meros trabajadores sin esfera bio-psico-social: Antes que médicos, ya éramos humanos. Que hayamos decidido estudiar para salvar vidas no puede suponer un castigo de jornadas interminables donde, además, se nos despoja de nuestra humanidad, pero paradójicamente se nos pide no solo que seamos resolutivos, sino que además tengamos en cuenta la esfera bio-psico-social de nuestros pacientes para un abordaje integral (pero nadie tiene en cuenta la de los médicos).
Queremos defender la HUMANIDAD de los médicos: somos personas ejerciendo la medicina, no piezas de un sistema que prestan un servicio.
Queremos señalar que la calidad de la asistencia sanitaria médica recae sobre el médico (muy dañada por la sobrecarga laboral que se traduce en escasos minutos para poder dedicar a cada paciente). Pero en ningún caso es responsable de la accesibilidad. Existe una sobrecarga de trabajo ante la ausencia de contratación de profesionales que propician las temidas esperas para los pacientes, tanto en urgencias como para cualquier atención médica programada. Este es un discurso que probablemente no interese a la administración, pues es ella la responsable de la precariedad de la actual accesibilidad y dificultad de consecución de calidad asistencial, la cual debe asegurar al paciente un acceso adecuado y proporcionar al médico un tiempo suficiente para prestar una asistencia de calidad.
Somos humanos.
Y somos médicos.
Por ese orden.
Delegados de AP SIMEG




